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la invariable soledad de hoy

Art Gulag Detail

Si. Admitiré tres palabras: SER, ESTAR, TENER.

¿Será algo característico a esta ciudad? ¿O a este mundo? ¿Esta época?

Cuando eres corazón e instinto, los templos son aeropuertos, los museos iglesias, los cafés y restaurantes mezquitas, las sinagogas son el metro. Es difícil quedarse en un solo lugar. Quedarse sin actuar, sin estar constantemente proyectando. Hay algo hermoso en saber absorber la misma cantidad de energía que se envía a otros. Pero el más mínimo desbalance resulta en clamor, en pequeños instrumentos de percusión bajo mi cama, tocando a Wagner, como si les hubiera dado cuerda meses atrás y apenas comienzan un retumbo que me amarra a la cama, que me quita de todas mis ideas y mi ropa y mis órganos internos y me deja como un saco de carne que adentro lleva solo huesos y un enorme corazón que lo que quiere es ir al aeropuerto, al museo, al restaurant, al metro.

Me gusta pensar en el Arte Contemporáneo como ese espacio común para las soledades. Nunca más confiero con otra persona que cuando veo a Cy Twombly de cerca, a Rothko de lejos, cuando me paro frente a un diminuto Ron Mueck o una impresión enorme de un Yasumasa Morimura. La verdad, he aprendido a la soledad sin compañía: bailando en un lugar ruidoso lleno de sudor y más soledades sin conexión, moviéndome en un autobús repleto, cojiendo con desconocidos, viendo los perros en el parque. Algo sobre el 2014 me hace sentir solo en un mundo de soledades y la premisa básica es que no estar solo sería estar en el siglo pasado. Sería anticuado y retrograda.
Aquel que no está solo hoy en día está en una nube de engaños. Está solo sin darse cuenta.
Y envidio a esa gente.

kaboom

PD. Me encanta la anarquía pero no creo en ella.